Al Día

Los Ultimos Boletines

Miércoles, 10 de Abril de 2019
Volver

¡Cuidado con las labores encomendadas a los aprendices!

Desde la ley 789 de 2002 (artículo 30), el contrato de aprendizaje fue objeto de un nuevo régimen especial, y ya no es un contrato de trabajo.

Fundamentalmente, el objeto de esta figura es contratar un aprendiz para que pueda apreciar de primera mano cómo opera una empresa desde su interior y, de esta manera, adquirir experiencia en su campo de formación.

Según lo anterior, las empresas deben tener siempre presente que se trata de un estudiante, ya sea que se esté formando de manera técnica o de manera profesional, por lo que, generalmente, son personas que no tienen cierto nivel de experiencia requerido para determinados cargos dentro de las compañías.

Según lo anterior, es recomendable que las empresas revisen los cargos que existen al interior de su operación y, habiendo hecho esto, limitar la posibilidad de que los aprendices desarrollen aquellas funciones que acarreen un nivel alto de responsabilidad o riesgo, pues siempre es posible que puedan cometerse errores que, en sí, son parte del proceso formativo.

Esto puede ocurrir si se le da poder de decisión sin que tenga que consultarle a unsupervisor, por ejemplo.
 
Por lo anterior, si se le encarga una actividad a un aprendiz, en caso de que cometa un error, podrá ser mucho menos grave si está ocupando una posición con un nivel de responsabilidad bajo.Es por esto que, para poder estar al tanto del proceso formativo de esta persona, es importante que exista un superior jerárquico que pueda corregirlo, capacitarlo y tomar decisiones respecto de la actividad del aprendiz.

Es importante precisar que, en caso de que se cometa un error, el aprendiz no es objeto de sanciones disciplinarias

La contratación de aprendices conforme a la ley, además de ser una obligación en determinados casos, es una oportunidad para poder formar a un futuro profesional o técnico, pero debe tenerse siempre como horizonte que, precisamente, la formación debe tener supervisión.

La anterior reflexión nos parece conveniente debido a las consultas que se han recibido por parte de nuestros clientes, en las que se evidencia que algunos aprendices, por falta de supervisión, han cometido errores graves.